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Yo no tengo un sextape (pero si lo tuviera lo compartiría con todo el mundo)

sextape

 

Dos cosas:

  1. Yo no tengo un sextape.
  2. Si lo tuviera lo compartiría con todo el mundo.

Eso sí, en todas y cada una de las sesiones de sexting que  he tenido hasta la fecha, he engrosado la nube con ese tipo de fotos en los que cualquier prenda de ropa es excesiva, primerísimo primer plano de mi entrepierna. Guardo una pequeñísima esperanza: quizá algún día acabe por encontrar esas fotos en un tumblr cualquiera porque algún hacker las ha filtrado, por error, junto con otras imágenes mucho más apetecibles y más hot que lo que yo escondo bajo los pantalones. Yo ya he hecho mi parte, ya he contribuido al calentamiento global.

Por eso no siento ni un ápice de culpa cada vez que pregunto a Google si alguien se ha decidido ya a comprar el sextape de Usher, que lleva corriendo por el mercado negro ni se sabe cuánto tiempo.

Yo no tengo un sextape, pero consumo casi cualquier tipo de porno amateur.

¿Soy un intruso en la vida privada ajena? ¿Merezco todo vuestro desprecio por aplaudir cada vez que se filtran fotos comprometidas de famosos y famosillos?

Puede.

Pero me sorprende la capacidad de considerar noticiable el hecho de que el sextape de Kim Kardashian y J Ray haya sido uno de los vídeos más vistos en PornHub, ya luego de que el culo viral de la primera estuviera en boca de todos, y nadie se haya parado a hablar de dignidad, como cuando se filtraron todas aquellas fotos de Jennifer Lawrence e hicimos campaña apelando a la moral de los internautas.

Diréis: Son dos casos diferentes, Kim Kardashian lleva siglos jugando a convertir su cuerpo en un objeto, a la hipersexualización. Del mismo modo en que Belén Esteban no puede sabrearse cada vez que alguien menta a Andreita en la televisión porque ella lo lleva haciendo desde que la televisión es televisión.

Y yo os digo: Ese argumento es casi más pobre que el Si no querían que sus fotos se filtraran, que no se las hubieran hecho y muchísimo más peligroso.

Puede que Kim Kardashian no levante nuestras pasiones más intelectuales, pero tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que buenamente quiera, enseñarlo cómo y cuando quiera, y no por eso el resto de personas podemos decidir hacer con él lo que nos venga en gana. Si quiera pensar “ella se lo ha buscado” es una declaración al filo de la más violenta de las reacciones.

¿Por qué donde considerábamos que ver las fotos de Jennifer Lawrence podía ser considerado como violación, ver a la Kardashian practicando una fellatio a J Ray es un acto humanizante?

Yo no quería decir nada de eso, pero me calentáis la boca. Yo venía aquí a alabar las delicias de los sextapes, a hablar de la generosidad que supone grabarte haciendo del amor de manera distraída aka follar y compartirlo con todo el mundo—lo del revenge porn me lo guardo para otra ocasión. Por eso J Ray en el citado sextape, acto de providencia extrema, dedica el coito venidero a todos aquellos que se masturbarán presenciándolo. Gracias, J.

De nada sirve tirarte de los pelos, jugar a los abogados y luchar por la dignidad de recuperar esa parcela de tu privacidad. Quizá este sea el momento en el que debas empezar a redefinir qué es la privacidad y qué papel juega el sexo en ella…Tanto esconderse, tanto esconderse…

De todas las reacciones ante las filtraciones de material altamente sensible, me quedo con la de Calum Hood, integrante del grupo 5 seconds of summer. Después de sextear con una fan y acabar utilizando Snapchat como contenedor de su erección, pasó lo intevitable: la fan subió el regalito a Vine. Si bien Hood en un primer momento se alineó con la vergüenza, catalogando su acto de inmaduro y típico de un adolescente, acabó por entenderlo y así nos lo hizo saber a todos vía Twitter: Al menos ya sabéis cómo es.

Bravo.

¿Existe la vida privada? Sí.

¿Seguiré viendo todos los sextapes que se filtren? Sí.

La verdadera pregunta es: ¿me grabaré algún día follando y lo compartiré con todos vosotros?

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