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Los mejores discos de 2017

Hay que elegir, siempre es difícil hacerlo, pero llega el final del año y en HYPEYOUTV echamos la vista atrás para buscar entre todos los discos publicados en 2017, los 20 mejores. Los tenemos, son variados, hay hip hop, electrónica, rock, pop, un poco de grime, folk y mucha modernidad. Veinte artistas que nos han contado historias de amor y desamor, de redes sociales, millenials, sus familias, lo mal que va el mundo, las drogas, el sexo, el género, la raza y mucho más. Empezamos la cuenta atrás: click sobre el disco para abrir en Spotify.

  1. KELELA – TAKE ME APART

“En el fondo sé que soy una Estrella”. Estas confidentes palabras de Kelela titulaban una reciente entrevista con The Guardian. Después de varios singles y mixtapes, este año por fin ha visto la luz su debut, ‘Take me apart’. Un trabajo redondo que une R&B con una dosis justa de electrónica, y que traslada a la actualidad todo el revival del momento de estos estilos en “los 2000” (¿cómo narices referirse a esta década?). Un sonido muy cercano al de la gran Aliyah pero con una producción más oscura y underground. Temas como ‘Better’, ‘Onanon’, ‘Waitin’ conforman un disco conceptual redondo, junto a ‘LMK’, una de las mejores canciones del año.

  1. LANA DEL REY – LUST FOR LIFE

Lizzy Grant tenía un reto con este nuevo disco, el cuarto si contamos la edición ‘Paradise’ de ‘Born to Die’; mantener su particular estilo que tan famosa le ha hecho pero evolucionar y aportar algo nuevo que sus ya clásicas referencias. Podemos decir que lo ha conseguido firmando un disco variado, donde reafirma su estilo a base de concesiones breves a otros géneros (‘Summer Bummer’, ‘Cherry’, ‘Get Free), y a colaboraciones interesantes (Stevie Nicks, o Sean Lennon en la preciosa ‘Tomorrow Never Came’). Pero el verdadero salto en este disco en esta en la implicación de Lana en temas como el feminismo, la política norteamericana o su retrato de la juventud. Y aunque se echan en falta mensajes más determinados y concretos, es un paso, y ‘Love’ es probablemente el himno más bonito que le han dedicado a los millenials en estos últimos años.

  1. FATHER JOHN MISTY – PURE COMEDY

Julia LouisDreyfus comentaba, al recoger este año una vez más un Emmy por la serie ‘Veep’, que cada vez es más complicado hacer sátira política en estos tiempos, y en un lugar como Norteamerica, porque la realidad casi supera los límites. Algo parecido le pasa a Joshua Tillman con Pure Comedy. La canción que da título al disco habla precisamente de esto, de la realidad actual como propia de una comedia que por momentos parece un show de horror. Dicen que los artistas crean mejor en tiempos de crisis, y este álbum es un ejemplo de cómo darle profundidad a un estilo tan particular como el suyo; el folk irónico. ‘Ballad of the dying man’, ‘Smoochie’ o ‘Total Entertainment Forever’ son algunas de sus mejores canciones.

  1. MURA MASA – MURA MASA

Este disco que se cuela en nuestro top 20 por una cuestión de fecha de publicación, y por su calidad, claro está. Y es que muchos de los temas del debut de Alex Crossan ya los conocíamos, pero tenerlos todos juntos en un LP con las colaboraciones de Charli XCX, Christine and the Queens o Damon Albarn es un motivo convincente. Mura Masa domina el pop electrónico bien entendido de forma contemporánea; letras con las que identificarse, producciones canallas y divertidas, y un sentido de la melodía muy optimista. Un disco actual, lleno de gente joven con talento, para pasarlo bien.

  1. CHINO AMOBI – PARADISO

El hip hop y la electrónica, en todos sus rangos, están cada vez más compenetrados pero pocas propuestas son tan verdaderamente artísticas e interesantes como la de Chino Amobi, fundador del colectivo de artistas africanos NON. Un artista que sacrifica lo bucólico por el amor al proyecto; un viaje de sonidos oscuros y agresivos, beats electrónicos con profundidad y que dan cabida a rap, spoken word, e incluso concesiones a formatos pop más accesibles por momentos. Nkisi o la modelo trans Aurel Haize Odogbo son algunos de los colaboradores en este viaje por la música africana más moderna, donde se reconoce una propuesta por encima de la media.

  1. KENDRICK LAMMAR – DAMN.

El disco del que todo el mundo ha hablado este año ha sido DAMN., el álbum que corona a Kendrick Lamar como uno de los mejores raperos de nuestro tiempo. Y no sólo por su música, sino por lo que cuenta. Una expresión muy potente del Black Power en el que Lamar viene a contarnos historias reales de la Norteamérica negra y cómo una de las cosas inherentes con la que nunca podrán es su música, y la historia de la misma. ‘DNA’ y su rap final de dos minutos son un guantazo incombustible e impepinable que reina sobre un disco con otras canciones muy buenas, como ‘Loyalty’ con Rihanna, ‘Humble’ o ‘Element’.

  1. PERFUME GENIUS – NO SHAPE

Este disco es una obra fantástica que se convierte en un relato sobre la identidad queer según se va escuchando y se queda reposando en nuestro imaginario. Las imágenes que Mike Hadreas plantea en sus canciones se reflejan en la producción musical con una exquisitez brillante. ‘Slip Away’ es otra de las canciones más importantes del año, una que nos anima a ser nosotros mismos, una declaración de resistencia. Su trabajo sobre la identidad. Hay un caos innato en este personaje que se ve legitimado por su valentía, y eso se traduce en temas como ‘Otherside’, ‘Alan’, ‘Valley’ o la preciosa y sugerente balada ‘Die 4 you’

 

  1. GHOSTPOET – DARK DAYS + CANAPES

Si el hip hop se está haciendo cada vez más dominante en la industria del pop internacional, el spoken word y la poesía vuelven para complementar aquellas propuestas más alternativas. Es el caso de Obaro Ejimiwe, poeta y músico, que está a medio camino entre Kate Tempest y Stormzy, por contextualizarlo en el mercado británico. En este disco hay mucha presencia del rock y el soul más intimista, pero a su vez suena a Massive Attack o Radiohead por momentos. Lo más interesante; las figuras literarias y las historias, bien englobadas en canciones atmosféricas y ambiguas. Una poesía que nos habla de las relaciones en el mundo actual o las redes sociales, y que se manifiesta mejor en temas como ‘Live>Live’ o ‘(We’re) dominoes’, ‘Trouble + me’, o el single ‘Freakshow’.

  1. SYD – FIN

Del colectivo Odd Future aparece Syd en la escena, rompiendo con su pasado en la banda The internet, y mostrándose en un disco de soul y R&B que deja atrás su carrera de letras agresivas y deslenguadas, y se acerca a un proyecto más elegante, dedicado a la figura femenina desde una perspectiva gay. Los sintetizadores tienen especial presencia en la producción que esconde canciones pop muy coloridas, vestidas con bases trap y hip-hop, y que se aleja de la imagen oscura que presenta en su portada. ‘Fin’ es un interesante disco urban con canciones muy a la altura de lo mejor del año; ‘All about me’, ‘Nothing to something’, ‘Body’ o ‘No complaints’ son de las más recomendadas.

  1. MOSES SUMNEY – AROMANTICISM

Hay algunos discos que no necesitan mucho más que una buena voz para conquistarte. En el caso de ‘Aromanticism’ de Moses Sumney no hay adornos, las producciones son sencillas pero de mucha calidad, y el talento lo pone él con su prodigiosa y original voz. Aquí hay rock ligero, mucho soul y breves tintes psicodélicos, e incluso por momentos sus melodías juegan al desfase, la repetición. Pero en el fondo Sumney es un artesano de sus canciones a las que sabe ambientar bien. La melancolía está presente, pero también las canciones sobre ‘montárselo en el coche’, o sobre la intimidad fuera de las relaciones 2.0. Un disco que es sensual a la par que profundo; un proyecto muy original, y que tan sólo es el debut de este joven afroamericano. ‘Lonely world’, ‘Quarrel’ o ‘Doomed’ son algunos de los temas más destacados.

  1. CLAP YOUR HANDS AND SAY YEAH – THE TOURIST

Algunas de las bandas indies de mediados de la primera década de 2000 (llamémosla así) definieron tanto el sonido de un momento concreto que han encontrado muchas dificultades en presentar álbumes que aporten algo nuevo a sus carreras. Es el caso de Bloc Party, The Bravery o incluso Maxïmo Park, pero no el de Clap Your Hands Say Yeah que este año han presentado ‘The Tourist’. Un disco que convence, donde la voz de Alec Ounsworth está comedida, las canciones son interesantes y bonitas, hay viajes atmosféricos y experimentales y Alec se convierte en el centro creativo del proyecto. Nos habla de crisis existenciales y juega al delirio en muchos de sus temas, de una forma sugerente. ‘Unfolding About Celibate Moon’, ‘Loose ends’, ‘Fireproof’, ‘Ambulance chaser’ y ‘A Chance to Cure’ destacan en el disco.

  1. VINCE STAPLES – BIG FISH THEORY

“¿Cómo se supone que me lo voy a pasar bien cuando todo lo que veo es destrucción?”. Así se manifiesta Vince Staples en ‘Party People’, uno de los temas de este gran disco, en el que nos habla sobre la música y la fiesta como uno de los pocos elementos del Statu Quo a los que agarrarse para sobrevivir a esta crisis mundial. Colaboradores de lujo; Bon Iver, Kilo Kish, Damon Albarn, Kendrick Lamar, A$AP Rocky… En Big Fish Theory la base electrónica es noventera, house, y muy bien recreada, y es otro caso que prueba la fuerza de la unión de música de baile y hip hop presente en los raperos más potentes del momento. En los platos están SOPHIE o Flume. ‘Crabs in a Bucket’ abre el disco dando muestra de lo que nos vamos a encontrar, un álbum enérgico, futurista y que hace a este artista más universal que nunca. ‘Big Fish’, ‘Love can be…’ o ‘Yeah Right’ entre las destacadas. Y una joya; ‘Alyssa Interlude’ juega con una base dinámica sobre la que se sostiene una grabación de Amy Winehouse hablando sobre su personalidad autodestructiva. De alguna forma, este disco nos relata los síntomas de una sociedad joven que se refugia en estas tendencias para escapar de la desagradable realidad.

  1. BENJAMIN CLEMENTINE – I TELL A FLY

Benjamin Clementine viene con una historia entrañable; fue descubierto en el Metro de París, donde tocaba y cantaba sus originales canciones. Es difícil no sentirse atraído por la voz de este cantante, y una vez en su universo, por la originalidad y resultado final de sus canciones. Su segundo disco es una apuesta por alejarse de un formato radiofónico (lo cual es ya de por sí paradójico) y en él encontramos producciones barrocas, y distintos acentos con los que nos vamos encontrando; desde mockney (que se burla del cockney) hasta sudafricano. ‘Quintessence’ es la melodía más bonita del disco; ‘Phanton Of Aleppoville’ es una dura crítica a las miserias que viven los ciudadanos de Alepo; y ‘God Save The Jungle’ nos habla de inmigración en el Reino Unido. Clementine es un personaje misterioso, académico en lo que refiere a su concepto de expresión en la mayor parte de sus canciones, pero también es una interesante figura pop que consigue crear una obra divertida, satírica y muy pop desde su lado más raro y profundo.

  1. THE XX – I SEE YOU

Desde Artic Monkeys ningún otro grupo había conseguido consagrarse en el mercado inglés como lo han hecho The XX. A principios de 2017 se jugaban sorprender a público y crítica con su tercer disco, del que se esperaba algo más que sus preciados momentos intimistas. Y es probable que haya sido cosa de Jamie XX, que publicó en 2015 el genial ‘In Colours’, ya que la electrónica más interesante de este productor se introduce en el disco y devuelve a la vida las canciones de este ‘I See you’. Propuestas como ‘Violent Noise’, ‘Brave for you’ o ‘Lips’ son ejemplos de esto; las canciones de The XX siguen siendo fantásticas, pero quizás esta vez porque podemos bailarlas mejor. Lo mejor; la trilogía de singles que presentó el disco; la insignia de su reinvención, ‘On Hold’; la bonita ‘I Dare You’; o ‘Say Something Loving’, sencillamente una de las mejores canciones del año.

  1. CIGARETTES AFTER SEX – CIGARETTES AFTER SEX

Esta banda nos ha sorprendido muy gratamente con su debut este año. Se trata de un fenómeno clásico; un grupo que aparece en escena con un estilo propio definido y tan bien conceptualizado que la crítica se vuelca con ellos, y se convierte en el “disco recurso” del año. Pero en esta ocasión va más allá de un álbum de sobremesa, las canciones son fantásticas y las historias de amor moderno que nos cuentan, mejores. Aquí hay buenas referencias (Miles Davis, Françoise Hardy, etc…) y una voz profunda, contenida, y por momentos, andrógina. Nos encontramos ante una colección de canciones de amor en formato de rock lento sobre millenials donde hay sexo, despecho y selfies. Un imprescindible del año, con temas como ‘John Wayne’, ‘Young and Dumb’ ‘Apocalypse’ o ‘Sunsetz’ entre los mejores.

  1. BJÖRK – UTOPIA

Llegar a 2017 siendo Björk y seguir firmando discos conceptuales brillantes como ‘Utopia’ es un éxito. Después del amargo y contundente ‘Vulnicura’, la cantante islandesa repite con Arca para la producción de casi todos los temas. Aunque se ha vendido este proyecto como el ‘álbum Tinder’ de Björk, después de que ‘Vulnicura’ hablase sobre la ruptura de la cantante con Matthew Barney, la verdad es que este disco es mucho más. Ella misma lo ha descrito como un lugar; una isla creada a partir de un desastre ecológico a la que huyen las mujeres con sus hijos para alejarse del patriarcado y crear una nueva sociedad cerca de la naturaleza, que ha mutado. Y en ella, la eco-tecnología está presente. ‘The Gate’ ha sido el single de presentación de este colorido disco, donde se funden a la perfección la electrónica metálica y bruta de Arca, con la flauta, la nueva apuesta de Björk, y por supuesto su voz, en plena forma. Nos habla de redescubrir el amor hacia uno mismo, de relaciones basadas en el ‘intercambio de mp3’, o de la responsabilidad de las mujeres de crear un espacio seguro para sus hijos ‘sin las cagadas de los padres’. Canciones como ‘Loss’, ‘Tabula Rasa’, ‘Blissing me’, Sue Me’, la preciosa ‘Saint’, o la increíble introducción ‘Arisen My Senses’ son canciones de 10. Sin duda alguna se trata de una las artistas más legendarias de las últimas décadas, que sabe unir las cuestiones humanísticas, la naturaleza y la tecnología como nadie hasta ahora, y este disco es el mejor ejemplo de lo que podíamos esperar de ella a estas alturas.

  1. Sufjan Stevens, Nico Muhly, James mcalister, Bryce Dessner – PLANETARIUM

Sufjan Stevens es probablemente uno de los cantantes y compositores más brillantes de nuestra época, es interesante, un poco nerd, guapo y canta como los ángeles. En esta ocasión se asocia con Nico Muhly, Bryce Dessner y James McAlister para presentar un disco start up de sonidos atmosféricos y sobre el sistema planetario. En estas canciones hay referencias a los descubrimientos realizados sobre el sistema solar en los últimos años, pero también a dioses y elementos mitológicos relacionados con leyendas sobre cada uno de los planetas de nuestro sistema. Pero lo verdaderamente interesante del disco es su sonido, de rock progresivo, con elementos electrónicos y que transporta. Al escucharlo con los ojos cerrados y buenos altavoces recrea un viaje por el universo dirigido por estos grandes músicos, y donde la voz de Sufjan capitanea otro proyecto con éxito.

  1. LORDE – MELODRAMA

Gran reto el de Lorde, que se ha tomado su tiempo para volver y publicar algo más que decente, y a la altura de su debut, ‘Pure Heroine’, después de cuatro años. Ella Marija Llani se ha convertido en una de las cantantes jóvenes más famosas del momento, pero lo que le diferencia de Taylor Swift, Selena Gómez o Demi Lovato es su personalidad a la hora de escribir canciones. Su personaje se convierte en agente activo y pensante en sus historias de amor, llenas de resquicios y detalles, y fuera de los arquetipos habituales de este tipo de pop. En el disco encontramos ganas de pasarlo bien (‘Green light’), seguridad inmodesta (’Sober’), autocrítica (‘Homemade Dyanmite’) o bonitas historias de amor (‘The Louvre’). Todo ello en un disco que suena grande, moderno, impredecible, fresco y que la voz de Lorde con su forma de susurrar, sugerir y cambiar de ritmo convierte en una obra maestra. Aunque el disco es quizás un poco corto, estamos sin duda alguna ante una de las estrellas del pop más completas y originales del momento; el propio David Bowie se fijó en ella poco antes de fallecer, y ella le hizo el mejor homenaje que hasta ahora ningún artista de nuestra generación le había hecho, en los BRITS de 2016.

  1. THE WAR ON DRUGS – A DEEPER UNDERSTANDING

Una vez más esta banda no decepciona y presenta un disco del que se tenían muchas expectativas, y todas las cumple. ‘Un conocimiento más profundo’ es el mensaje que titula el álbum y, además de las letras sobre introspección y escapismo, es una clara referencia al formato de sus canciones. Una sucesión de capas instrumentales que se van encontrando en distintos puntos de las diversas canciones, y que van conformando temas de rock progresivo a lo Springsteen, con gran presencia de sintetizadores. Pero es sin duda la guitarra la que toma el control, o el descontrol, en las pistas de este meticuloso trabajo, elevándolas a un formato de himno triunfal. ‘Strangest Things’, ‘Holding On’ o ‘Up All Night’ no dan tregua, pero el tema que destaca es ‘Thinking of a Place’, un viaje de 11 minutos por un sendero de rock setentero, adornado con coros y guiado por la voz de Adam Granduciel, mente del fantástico grupo.

  1. SAMPHA – PROCESS

Este disco es número uno en nuestra lista porque recoge muy bien la historia de un músico que lleva años produciendo a los más grandes, pese a su juventud, y siendo pionero de un estilo. Con el recuerdo de sus difuntos padres (a los que dedicó de forma emotiva su victoria este año en el Mercury Prize) Sampha presenta un disco en el que lidia con la pérdida y habla de situaciones domésticas, de traumas y ansiedad, y hay una tensión presente incluso en los temas más energéticos del disco. Una perfecta combinación de R&b, electrónica y soul. Para el disco, Sampha se mira desde fuera y escribe la vida de un personaje al que conoce y teme, y la desmenuza en 10 piezas. La represión en ‘Bloood on Me’, la hipocondría en ‘Plastic 100ºC’, o los miedos en ‘Kora Sings’. Kanye West, Solange, Frank Ocean, James Blake o Drake son algunos de los artistas que han trabajado con él hasta ahora, y a los ha aportado muchos hits y una forma de hacer pop electrónico contemporáneo con sutileza. Pero el momento del disco es sin duda ‘No One Knows Me (Like the Piano)’ donde Sampha regala un momento emocionante, hablando del instrumento que no sólo le ha acompañado toda su vida desarrollando su proceso como músico compositor, sino que se convierte en un catalizador sobre la pérdida de su madre, una historia sincera, dolorosa y contada de una forma bonita y con mucha honestidad. Un disco psicológico hecho con elegancia, cariño, esfuerzo y buen gusto.