Música

Lana del Rey. Born to die

Le dije a Jules que me gustaría escribir sobre “Born to Die”, el disco de Lana del rey hace más de una semana, pero cada vez lo que intentaba, mi propia opinión sobre ella se veía afectada por todo lo que se dice y se deja de decir sobre su persona(je) en los medios cibernatuicos. Entonces hice algo que he aprendido de mi novio y de su relación con el cine; muchas veces no puedes emitir una opinión o una crítica de una película o un disco justo después de verla u oírlo porque el entusiasmo, la fascinación del momento o la decepción bajo grandes expectativas influyen en esa primera conclusión. Así que lo mejor es darle tiempo a estas cosas; a pesar de la indecisión, hoy en día el volumen de artistas nuevos es inmenso y desbordante, tanto que el fanatismo se desvanece, y de manera tan rápida como lo que tardan las nuevas tendencias en aparecer y desaparecer.

Pero vamos con Lana del Rey. Según he leído la gente la adora porque la consideran “the next best thing” y la gente, también, la odia porque duda de su autenticidad, etc… Al parecer, ser una niña rica que no haya tenido dificultades en su infancia, una turbia relación con las drogas o suficiente dolor cómo para escribir canciones con las que la gente se regodee la hace menos auténtica. Tampoco le ayuda que haya una multinacional con una gran campaña de marketing detrás de ella y su carrera. Y por supuesto una actuación en Saturday Night Live que ha hecho que esa misma gente se lleve las manos a la cabeza, ha hecho dudar de su capacidad y presencia para actuar en directo (a pesar de las otras 50 buenas que hay colgadas en youtube). ¿Dónde debe posicionarse un artista que no quiere ser carne de indie ni barbiedoll de las radios?

Lana recuerda mucho a Lily Allen, en la manera en la que ambas originalmente difundían sus demos y vídeos en internet, y que consecuentemente les ha llevado a tener un contrato discográfico. Y aunque la de Lana del Rey acaba de empezar, publicó su primer LP en 2010, titulado “Lana Del Rey a.k.a. Lizzy Grant”. Hasta ahora los tres singles que hemos oídos son fantásticos: “Blue Jeans”, “Video Games” y “Born to Die”. En ellos, se recoge su estilo femme fatale y sus letras muestran una actitud en torno a las relaciones, diferente a la de la mayoría de popstars del momento. Las tres canciones forman una trilogía de presentación para Lana que se complementa a la perfección con el resto del disco, que da como resultado un LP de pop comercial de alta calidad, especialmente “Video Games” que cómo comentaba algún medio británico, es una canción por la que Florence mataría.

“National Anthem” es una canción de letra seductora y descarada que incluye una sonrojante reflexión sobre el capitalismo y la publicidad que Lana se podría haber ahorrado (“Money is the anthem…of success, So before we go outWhat’s your address?“), ya que la melodía y los coros la dotan de alegría y adicción convirtiéndola en perfección pop. “Dark Paradise” y “Summertime Sadness” tiene estribillos parecidos pero recogen atmósferas melancólicas sobre el fin de una relación que determinan claramente el tema principal del álbum en sus letras, ambas con mucho estilo. La producción del disco es muy buena, y es básicamente una fusión de orquesta, R&B y toques hip-hop que fluyen a la perfección con la sensual e irregular voz de Lana. Es por ello que canciones cómo “Off to the Races” se merecen nada más que halagos; una especie de rap melódico donde se describe una relación llena de pasión patrocinada por clichés hollywoodienses (Las Vegas, L.A., Bacardi Chases, Chateau Marmont, etc..). Es una canción brillante que difiere radicalmente de lo que pinchan las radios americanas hoy en día; en términos comerciales y a estas alturas, esta canción debería ser Top1 en Billboard para que la música comercial que consumimos hoy concurriese con los tiempos que vivimos.

“Radio” y “Diet Mountain Dew”, esta última con un punto muy Winehouse, equilibran el disco en un formato más pop, y continúan haciendo referencia a la iconología consumista estadounidense. “This Is What Makes Us Girls” es donde Lana flaquea en su imagen dura y hace concesiones al feminismo más Girl Power en esta canción de chicas que viven juntas su juventud al límite. “Million Dollar Man” es una sincerísima oda al amor vs. cartera llena, un tanto previsible pero que melódicamente es del tipo Banda-Sonora-de-James-Bond. “Carmen” es algo prescindible y de las otras tres canciones extras que aparecen en la edición deluxe del discos, en la línea de las anteriores, “Lucky Ones” y Lolita” merecen una mención especial.

En definitiva, y dejando hypes y autenticidad aparte, estamos ante un buen disco de pop, algo original dentro de esta masacre de dubstep y revival de house noventero, un descanso que se agradece. Un disco para el coche, para tenerlo de fondo pero también para disfrutar de sus letras mientras las tarareas, ya que sin altos índices de inteligencias, son honestas, divertidas, sarcásticas y traviesas. Habrá que ver ahora si Lana del Rey evoluciona dentro de la industria musical en la que se mueve; de momento su debut promete y actualmente es número 1 en los Charts ingleses y número 2 en el Billboard Americano.