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Esta semana te podría cambiar la vida!


Es difícil poder imaginar, si nunca se ha sido uno de los afortunados, la extraña sensación que hay que experimentar al ganar el cuantioso premio de un sorteo. Al ver como un trozo de papel, endeble y quebradizo, es capaz de cambiar tu vida.

Con la intención de hacer de esos pocos afortunados una lista algo más larga, y la de convertir sus ilusiones en realidades todavía más asombrosas, el sorteo del EuroMillones se renueva introduciendo una serie de cambios a partir del próximo 24 de septiembre.

Entre las novedades, la organización del primer “Big Friday”: Un sorteo con un bote mínimo de 130 millones de euros que se celebrará el próximo 30 de septiembre, y que no volverá a celebrarse hasta el próximo año. Una oportunidad única para seguir soñando.

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Pero, ¿es suficiente con tener sueños y soñar? ¿Es suficiente con dejarnos llevar entre las olas del incierto destino que es la vida? ¿Acaso basta con leer nuestro mañana en los trazos de una mano o en los posos de infusiones convertidas en oráculos?

La nueva campaña se aleja de lo banal, centrándose en aquellos sueños que perseguimos y por los que luchamos hasta convertirlos en parte de nuestro propio destino.

No podemos hacer más que recordar aquello que recitaba Antonio Machado, “¿Para qué llamar caminos a los surcos del azar?, Todo el que camina anda, como Jesús, sobre el mar”. Desligaba así el poeta castellano, padre de campos y olivares, los caminos que trazamos con nuestra voluntad, de las estelas dibujadas en la tierra fruto del azaroso viento; que tanto pueden enlazar nuestros pasos con nuevos caminos, que tanto conducirlos a realidades sin salida.

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Buen consejo nos dan sus versos. Y de sus palabras aprendemos útiles maneras con las que alcanzar nuestros deseos y llegar a cualquiera que sea nuestra meta. No sentados a la orilla del camino, ni divagando sobre surcos en la arena, sino caminando. Marcando en la arcillosa tierra nuestros sueños y mañanas a cada paso, con cada huella.

Es difícil poder imaginar, si nunca se ha sido uno de los afortunados, la extraña sensación que hay que experimentar al ver las fantasías convertidas en destino. ¿Puede haber algo más grande?

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