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Alberto Jiménez de MISS CAFFEINA

 

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– He tenido claro toda mi vida que me gustaba el pop

A unos días de su concierto en La Riviera, para el que ya han anunciado el Sold Out, nos citamos en La Latina, a la hora del café, con Alberto Jiménez, vocalista de Miss Caffeina. Concretamente nos encontramos en el Café Pavón donde rostros conocidos del mundo de las artes escénicas concretan sobre sus próximos espectáculos, no en vano estamos en el café de los artistas “del Kamikaze”. Alberto se presenta puntual, con la sonrisa puesta, el regreso al moreno, oliendo fantásticamente bien y dispuesto hablar sin pelos en la lengua.

En febrero Detroit (2016, Warner Music) cumplirá un año desde su publicación, un álbum con el que Miss Caffeina volvía a los escenarios con nuevos sonidos y, desde entonces, la banda ha pisado muchas salas, prácticamente todos los festivales nacionales del pasado año y no dejan de sonar en las emisoras de radio. “Ahora se ha ido de madre, para bien. Siempre hemos sido muy ambiciosos y cuanta más gente mejor, pero cuando llevas unos años en la música te vuelves más realista y te das cuenta de que esto es un trabajo de poco a poco y de mucho curro, pero que de pronto una canción funcione, como ha pasado…”, explica Alberto. Se refiere a Mira como vuelo, que se ha convertido en uno de los grandes himnos del disco. Es el tema con el que cierran sus directos y con el que pretenden hacer bailar al público hasta extasiarlo. “El cambio no fue nada forzado, nació de manera natural, la música que sonaba a nuestro alrededor era música que nos empujaba hacerlo. En realidad las canciones no son muy diferentes a lo que veníamos haciendo, lo que es diferente es lo que envuelve la canción, la producción”, explica. Y funcionó, porque el cambio de sonido, al que a priori presuponían la pérdida de cierto público, junto con la inclusión de sus canciones en ciertas emisoras, como Los 40 Principales o Europa FM, más que pérdidas les ha supuesto acercarse a un público más joven, él afirma que incluso también más mayor “la cadenas de radio más masivas llega a la gente más mayor. Por ejemplo, mi madre escucha Los 40.” Y su público, el que ya atesoraban desde Imposibilidad del fenómeno (2010, Columbia), ha aceptado el cambio y aunque “siempre hay haters, lo les leo a todos pero no contesto aunque algún día me levanto, los leo y…” cuenta entre risas.

Pero si tenemos que hablar del futuro, de si Detroit supondrá un punto y a parte en la trayectoria musical de Miss Caffeina  o seguirán la senda ochentera de síntes en sus próximos trabajos, Alberto hace una primera confesión casi culpable, Me encuentro en un momento de crisis creativa absoluta. Desde que presenté Detroit no he escrito nada, es cierto que la gira ha sido más movida, nunca habíamos tenido tantos conciertos seguidos, y que para Detroit presenté más de treinta temas…”. El músico para un momento, recapacita sobre la pregunta y redirige su respuesta sobre qué punto supondrá Detroit a sus carreras, “si que nos sentimos muy cómodos con este rollo. Así que es más probable que sigamos  explorando la música de baile más pop”.

Desde que dieron el paso definitivo no han tenido reparo en reconocerlo, Miss Caffeina hace pop, “yo he tenido claro toda mi vida que me gustaba el pop y que mis mayores influencias musicales beben del pop. Pero estos [hace referencia al resto de Miss Caffeina] vienen del rock y si hace unos años les dices que van hacer este disco te dirían que “ni de coña”. Pero con el paso del tiempo han entendido que mola hacer este tipo de cambios y que dentro de este estilo hay muy buena música”. Y sí, si que la hay sin embargo en la industria musical de nuestro país hablar de Pop es como hablar de un género denostado. Y aunque ambos estamos de acuerdo en afirmar que “dentro del pop hay mucha mierda, dentro de los otros géneros también”. Alberto menciona a figuras como Michael Jackson, Beyoncé o Justin Bieber y sus excelentes trabajos dentro de la música pop. Sin embargo parece que cuesta “reconocer que es un buen trabajo y está bien hecho, y reconocer lo bueno fuera de tu género”, sentencia. Además confiesa que justo esta mañana estaba escuchando un disco de Gloria Estefan, De mi tierra, y yo nunca en mi vida haría esa música, pero me parece un gran trabajo”.

Hablamos de Oh, Sana, su tema más controvertido, que sin ser una canción con una letra explícitamente sobre la homosexualidad, así ha sido recogida por sus seguidores y se ha convertido ya en una especie de himno y reivindicación (con speech incluido del frontman) en sus conciertos. Alberto nos cuenta que no fue escrita con ningún tipo de pretensión que el de hacer una canción, sin embargo cuando les llegan mensajes de gente muy joven que no ha hablado en casa de ello, o ha tenido problemas por su condición sexual, no duda en expresar que es una sensación “muy fuerte, no nos conocemos y atreves de una cosa que yo he hecho en pijama a ti te vale para seguir adelante. Es un poder muy grande el que tiene la música. No eres consciente cuando sacas un disco de lo que luego la gente puede llegar a entender de una canción”.

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Miss Caffeina lleva años cuidando al máximo su imagen, aunque quizás es con Detroit cuando han depurado más su imagen en cuestiones promocionales, clips, infografía… Y Alberto lo tiene claro, la música es espectáculo y para ello la moda, suma, “en un principio le damos la importancia que le damos en la calle, porque nos gusta la ropa pero además entendemos que la música es una oportunidad muy grande para ponerte cosas que no te pondrías en tu día a día. La música es un espectáculo al final, siempre lo hemos entendido así y la gente que hemos admirado lo ha entendido así”. De hecho Miss Caffeina ha hecho campañas publicitarias para El Corte Inglés y Pull&Bear, así como alguna editorial de moda, y “ahí si que se nos dio caña. Y es que soy muy consciente que somos un grupo muy odiable. No aparecemos en listas de lo mejor del año, muchos medios nos han ignorado completamente… al principio me paraba a analizar porqué y creo que mucho puede ser por el tema de la imagen. Si fuéramos más serios, más formales… pero llega un punto, con tres discos, el público lo valora… en el que nos da igual”, explica. Es más hace acaba declarando que  que prefiero ser mainsteam que es un mundo más permisivo que estar siendo juzgado por cosas extra musicales”. Alberto cuenta que no es cuestión de quejarse pero que resulta curioso que en Detroit colaboren músicos muy respetados por la misma prensa especializada que les ha dejado a ellos de lado, sin embargo entiende que “al final lo bueno es la conexión con el público, que la sala se llena, que la gente se emociona con tu música, y que el resto, los criticas, las reseñas y las opiniones acaban siendo la opinión de una persona”.

Alberto lo revela cuando le pedimos que nos diga un festival y escoge Sonorama Ribera. En Aranda se reúne agosto, tras agosto lo mejor de la escena nacional (no, ya no diremos lo mejor del indie, que la burbuja festivalera cada vez crea festivales más eclécticos) y Miss Caffeina ya ha pasado varias veces por sus escenarios. Este año además, Alberto ha hecho “triplete”. Con el grupo, estuvo de jornada matinal en la mítica Plaza del Trigo y la noche siguiente se subió al Escenario Principal del recinto, un concierto que recuerda con mucho cariño. Pero centramos la conversación en “las viejas glorias”, y es que él mismo subió con el Dúo Dinámico a cantar Resistiré, a elección de él mismo, en otro de los conciertazos que se marcó Sonorama en su andanza por acercar a los más jóvenes la música de tiempos pasados, “es gente que lleva muchos años trabajando, y que siguen actuando. Tienen un repertorio amplísimo y muchísimas canciones compuestas para ellos o para otros. Fueron muy amables, y estaban muy interesados en quienes éramos cada uno, habían escuchado Mira como vuelo… fue una experiencia muy interesante”, confiesa. Sin embargo, y después de que en la edición del 2015  se subiera con Raphael a cantar No sabe nadie, revela que con la/el artista que acudirá este verano al Sonorama le encantaría colaborar  a expensan de que le tachen como “el pesado de Miss Caffeina”.

Este viernes será la segunda vez que toquen en La Riviera, la primera fue en el fin de gira de De polvo y flores, y no llegaron a colgar el sold out, poniendo las entradas con un año de antelación a la venta. Sin embargo para esta nueva cita con el directo de Detroit, el grupo ha colgado el cartel de “no hay entradas” diez días antes de la fecha. Confiesa que “tocar en Madrid siempre es una pasada” y que habrá alguna sorpresa a modo de colaboración, “tendremos compañía sobre el escenario pero no es un cantante”, y se cierra en banda, aquí si que no da más detalles. Después de esta fecha tienen el concierto de Londres, donde vuelven por segunda vez para actuar, casi seguramente, ante el público español que abunda en la capital británica. Ante la posibilidad de cruzar el charco, a México concretamente, Alberto no esconde sus ganas, y la de sus compañeros, “nosotros estamos preparados para irnos allí desde cero”, sin embargo, y aunque afirma que Mira como vuelo es el tema perfecto con el que terminar de conectar con el público, confiesa que es demasiado caro y de momento la discografía no termina de valorarlo. Parece que el público mejicano, donde tienen muchísimos seguidores, aún tendrá que esperar.

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Alberto ha trabajado junto a “los Javis” en sus trabajos, tanto para teatro como televisión, componiendo temas para La Llamada y Paquita Salas, así como en la BSO de Solo Química con Átomos dispersos. Además ha compuesto ya para otros artistas como Danny Leiva, e incluso presentó un tema a Malú, que al ser finalmente descartado, se incluyó en Detroit, dando forma a Turista, con la letra cambiada. Manifiesta que escribir para otros proyectos y artistas oxigena mucho. Nos cuenta que actualmente está “componiendo para un artista que no tiene nada que ver con nosotros y mola mucho de ponerte en el lugar del otro”. Teniendo claro que es actor, y con ocho años de ballet a sus espaldas (aunque reconoce estar oxidado), Alberto verbaliza que le “gustaría aprovechar la repercusión en la música para poder hacer algo en cine, teatro o hacer algún musical, teniendo muy claro que soy músico y no actor”.

Luego me regañan, pero que hubiesen venido”, sentencia Alberto cuando hablamos de política y del papel de la mujer dentro de la música. Debatimos sobre la ausencia de la mujer en bandas, en los carteles de festivales, en la parte técnica o artística, el músico lo achaca a que “vivimos en una sociedad super machista, en todos los ámbitos”, el micromachismo y el sexismo lingüístico, “un coñazo y la polla” salen a resurgir y explica que le molesta el haber oído “ochenta mil veces Boza toca la guitarra como un tío.

 

Imágenes Rocío Goitia para HYPEYOU.TV