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El dos va primero (o cómo dormir con tu novia y su ex)

novia

Supongamos que una noche mi novia invita a su ex al piso. Supongamos que nos entra hambre a las tres y la invitamos a cenar. Supongamos también que la cosa se alarga y se le escapa el último metro. Y, claro, el siguiente supuesto es que la ex se quede a dormir. Por supuesto, amor. Pero ¿y si suponemos, además, que el sofá es unaputamierdachica y no hay más cama que la nuestra? Pues sí, suponéis bien: la ex, la novia y la chica aquí presente duermen juntas esa noche.

BOOM

La bomba debería estallar en cero coma, ¿verdad? Bollodrama. Porque ¿quién duerme con su novia y su ex en la misma cama? Nadie, joder. Nadie menos mi novia. Y la verdad es que ni estalló ninguna bomba ni pasó nada. Cero. Estuvimos tan a gusto. Porque la ex de mi novia me cae muy bien y ellas dos se quieren mucho y era una noche muy fría y su ex no ronca nada de nada y eso es un gran punto a favor. Pero, pese a esto, me desperté con la cabeza hecha un bombo pensando todo el rato: ¿se puede saber por qué no estoy preocupada o celosa o en plan vetedemicasa? y ¿se puede saber por qué está tan mal visto, por qué no podemos dormir las tres?

Con este barullo jodidamente confuso en mi cabeza surgió El Experimento. Para que no me toméis por una bruja loca e inútil debo decir que tanta historia sirvió, al menos, para algo. Y sí, ahora os lo voy a contar. Decidí exponer mis dudas (también conocidas como voyadejarlibremiimaginación) en una de las redes más fantasmas y fabulosas del Facebook: El Bollo Informer. Esa página que leen todas las bollis de Barcelona mientras toman el café matutinal esperando un “rubiaza, te he visto por el metro y me encantaste”. Todas. Y la verdad es que me parece estupendo. El mensaje que envié era el siguiente:

Mi novia y yo queremos hacer un trio con su ex (somos tres chicas) y a mi no me desagrada la idea… Es la primera vez que me apetece una cosa así y a ella también, y no es porque estemos mal ni nada, de hecho estamos genial juntas, en la cama y en todos sitios. Por su ex no puedo hablar, pero se lleva muy bien conmigo y a mi me da que le atraigo un poco. ¿Es muy ida de olla? ¿Qué hacemos?

BOOM

En unas pocas horas ya tuvo efecto. Y en un día El Experimento llegó casi a los cincuenta comentarios. Cin-cuent-ta! Generalizando, las respuestas de las usuarias, numeradas según los likes que tuvieron, de más a menos; fueron:

a) sólo quieres follarte a la ex de tu novia / eres una viciosa

b) si quieres liarte con otra es que no quieres a tu novia

c) incluir a una tercera persona, de acuerdo; ¿pero que sea su ex? No!

d) ¿por qué no? existen más relaciones que las relaciones a dos

Exacto. El dos va primero. La gran mayoría no podían entender que existe algo más aparte del número dos. Y siendo sincera debo decir que, si miramos a nuestro alrededor, todo está pensado para este número. ¿Los restaurantes? con menús para dos, ¿los coches? con dos asientos delante, ¿las habitaciones de hotel? con cama doble, ¿las ofertas de viajes? para dos. Y así unas dos mil veces más. Son todo ventajas gente, ventajas sociales, legales y financieras. Y con este anuncio tan bien vendido entiendo que sea complicado elegir la respuesta d)

Brigitte Vasallo en el articulo Romper la monogamia como apuesta política nos alerta de que este privilegio del dúo no sólo se da en tanto que inserto en un contexto heteropatriarcado capitalista dónde prima la desigualdad, si no que se sustenta sobre la base del amor romántico. Y aquí llega el hueso duro de roer. “Posiblemente el gran escollo para el debate sea esa aceptación de la monogamia como sistema natural que la vincula necesariamente al amor como si fuesen sinónimos. Criticar la monogamia es cuestionar el amor, ponerlo en duda. ¡El amor!”. Y añade: “ la vida insiste en cruzarnos con personas fascinantes, sensuales, divertidas y amargamente tentadoras. Si queremos ser honestas y consecuentes con nuestros pactos monógamos parece que solo hay una vía: la renuncia, la represión, el autocontrol, la fidelidad entendida como exclusividad”.

De aquí la reflexión: ¿es real este amor? ¡Claro que sí! Risa floja, embobamiento, alegría y tontería, color en las mejillas, estómago revuelto y otros síntomas lo demuestran. Cada uno de nosotros, probablemente atontados de amor alguna que otra vez, podría demostrarlo. Lo que quizás no sea tan real es, como dice Vasallo, “todo el ropaje -como la perdurabilidad y la exclusividad- con el que cubrimos inmediatamente ese amor que sentimos y que creemos que forma parte del mismo”. 

Y así es cuando, bajo este pilar indestructible del AMOR –en mayúsculas- la monogamia queda intacta y cualquier intento de salirse del dúo será, seguro, un boom social. Y qué queréis que os diga, pero a mi no me da la gana ser insultada o estigmatizada o tener pesadillas por pensar en follarme a la ex de mi novia.

Al contrario, tendría que tener un jodido sueño erótico. Como mínimo.

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