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Advanced Style: Y las arrugas serán un extra

Lo conseguiré. Conseguiré un estilo atemporal, que perdurará por los siglos de los siglos, que me acompañará hasta el día de mi muerte, en el que las arrugas tan solo serán un extra. Las jovenzuelas y jovenzuelos me señalarán en un vagón de metro cualquiera y me dirán De mayor quiero ser como tú. Porque mi estilo, ese estilo que algún día conseguiré, será digno de chica de portada, referente indiscutible. Y seré yo, con mis trapitos, mis arrugas y mis canas, quien será conocido por su impecable capacidad de combinar colores.

Me convertiré en musa de Bernhard Willhelm, porque el diseñador entenderá que su incursión en ese cuerpo llamado de tercera edad no puede ser puntual. Que su SS14 deberá dilatarse, tiempo y espacio mediante, y convertirse en la regla, más que en la excepción. Las arrugas. Todas las arrugas enfundadas en alta costura, en estampados imposibles. Porque mi cuerpo envejecido, todos los cuerpos, serán dignos, de una vez y para siempre, de hacerse con las pasarelas, quizás a paso lento, pero firme, muy firme.

Y mis escapaditas a New York, por supuesto, con el simple proposito de pavonearme por sus calles infestadas de gente. Si tengo suerte, me toparé con las responsables de Advanced Style, que caerán en la cuenta de que yo y sólo yo, arropado por mis compañeras de cinquillo y shopping, deberé ser el protagonista de la necesaria secuela de su película. Deberán correr ríos de tinta y minutos en Youtube. Yo, la estrella, por fin. Ari Seth Cohen y Lina Plioplyte se pelerean entonces con Willhelm, porque cada uno de ellos me querrá en exclusiva para ellos.

Y, sin embargo, lo que en Willhelm es anécdota, en Advanced Style es nuestro pan de cada día y amén. Gracias a ellas. Gracias a ellas. Gracias a ellas. Aquí los cuerpos, ya casi a punto de romperse a ojos de tantos otros, pero llenos de experiencia, vitalidad, y estilo, oh, cuánto estilo, son por fin glorificados, son dignos. 

Reniego ahora y reniego para siempre de ese miedo a envejecer, de ese querer juventud eterna. Celebraré cada una de mis canas, cada una de mis arrugas. Estas mujeres serán el reflejo en el que me miraré cada día.

¿Quién quiere la petanca ante la futura promesa de desmontar las pasarelas llenas de cuerpos perfectos?

Salgo ahora a las calles. Me haré con un ejercito de arrugas. Porque juntas, dominaremos el mundo.

Lo conseguiré.

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